La insoportable levedad de no ser zorra y classy a la vez: los problemas del marica de HOY.
Quizá os extrañe, pero he defendido y defenderé a muerte Grace Kelly como lo que es: una canción pop cuya utilidad es increíble en el mainstream de hoy en día. No soy muy fan de Mika, pero las cosas claras: a un maricón lo que le gustaría ser, entre muchas opciones, es Grace Kelly, esa actriz que era zorra y era classy, que era fría y era a la vez descaradamente sexual. Campeones con caras equilibradas, vamos. Y pese a que sean los gays los que vistan ahora con la elegancia de la Kelly, el caso es que el maricón de la canción se da cuenta de una obviedad: que le gustaría ser como Grace Kelly porque le falta ALGO. Y lo canta y lo baila y la gente, siempre tan repelente, soltando obviedades sobre la sexualidad de Mika. Pues de eso se trataba, estúpido, de tener complejo polla, de tener añoranza de esa fisicidad irrepetible.
La culpa solo puede ser de ellas.
Ante un comentario tan mordaz no podíamos esperar un gran segundo disco. Y no ha fallado: un segundo disco tirando a pelma, con solo una canción rescatable: Blame It on the Girls que tiene que añadir un Blame it on the boys por aquello de hacerse la compensadora, para que vean como está el patio. Pero el mensaje sigue claro: la culpa es de ellas que se han apropiado de la materia de Lo Gayer desde que se estrenó Moulin Rouge, la película infame de un gayolo metido a normalizador. En el próximo post os lo cuento.
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